A ese gran señor: Mi Papá!
Si bien tengo la ventaja de poder recordar desde cuando tenia 3 años (muchos pensaran que estoy loco o que tal vez todo fue un sueño), pues lo que más me gustaba era salir con aquel señor de gran estatura y cabellera ondulada, a correr (o mejor dicho tambaleándome tratando de estar dar pasos rápidos en equilibrio por las calles) persiguiendo mi pelota blanca con pequeñas franjas azules (aun la recuerdo muy bien).
Los años pasaban, los cariños que tuve de muy pequeño se fueron convirtiendo por palabras más fuertes, y es que como decía mi padre, ya era un hombre pequeño!
Mi papá, por su trabajo (Jefe de la lucha antinarcotrafico), había temporadas en las que no estaba en casa, por eso su llegada era toda una alegría para mí.
Recuerdo muy bien, que a la edad de 5 años, mi papá me dijo: vamos afuera!
Sentados en el jardín exterior de la casa, mi papá me comenzaba a hablar de sus viajes e internamientos en la selva, ya que yo le pedía que me contara sobre que hacia allá. Él, me contaba que siempre llovía y a el le encantaba la lluvia, cuando de pronto en ese mismo momento comenzó a llover y mi papá me dijo para pasar a la casa, pero yo le dije: Si a ti te gusta la lluvia, a mí también.
Nos quedamos alrededor de unos minutos más conversándome sobre la lluvia, hasta que me llevo dentro, porque seguro temía que me resfriara o cosas así. Es por eso que amo salir a caminar bajo la lluvia.
Seguía creciendo y seguía mirando a aquel señor que le fascinaba la salsa (la buena salsa), cantaba y hasta llego a formar parte de una orquesta de salsa (aun tengo un Lp de su primera grabación).
Cuando mi padre tenia alguna reunión con sus amigos, me llevaba a mi, por ser el mayor y el único hijo varón. Llegábamos y todo el mundo lo saludaba, tenia un carisma y un humor único, el siempre alegraba las fiestas, reuniones, etc., claro, además de que tomaba su cerveza.
A los 10 años ya tenia mis primeros altercados con mi padre, el de carácter fuerte y yo, obvio, no me podía quedar atrás, tenia que hacerle frente, no le tenia miedo (eso le hacia creer). No nos hablamos durante un mes, pero un día, el me trajo una pista de carreras, y las cosas volvieron a ser como antes.
Corrección, no volvieron a ser como antes, unos días después de que ya nos pudiéramos hablar como padre e hijo, Me levanto tarde para ir al colegio y cuando bajo las escaleras para despedirme de el, mi padre solo atina a mirarme y me dice: Chau hijo, te quiero!
Esas fueron las últimas palabras que escuche de mi padre. Nunca mas llego a casa, por situaciones que no me gustarían volver a comentar.
Mi padre en los 11 años que estuvo conmigo, me enseño todo lo que necesitaba, es por eso que me hablaba desde tan chico, por eso que aprendí rápido algunas cosas (las esenciales), aunque tengo que admitirlo, también me hizo mucha falta.
Solo quiero decirle a ese señor, que en donde quiera que este, decirle que lo amo mucho y que solo le reprocho algo, algo que siempre quise y aun quiero hacer, tomarme un par de cervezas y conversar con él.
TE AMO PAPÁ!




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